Banderas de Australia

Australia es un país soberano de Oceanía, cuya forma de gobierno es la monarquía constitucional federal parlamentaria. El país ocupa la primordial masa continental de la plataforma llamada Sahul, aparte de ciertas islas en los océanos Pacífico, Índico y Antártico. Los países más próximos a Australia son Indonesia, Timor Oriental y Papúa Nueva Guinea al norte, las I. Salomón, Vanuatu y la dependencia francesa de N. Caledonia al nordeste, y N. Zelanda al sudeste. Leer Más

Australia es el sexto país más grande del planeta con una superficie de siete setecientos cuarenta y uno doscientos veinte km². Su capital, Canberra, se halla en el Territorio de la Capital Australiana. La población del país en dos mil once era de unos veintiuno con cinco millones de habitantes, concentrados primordialmente en las grandes urbes costeras: Sídney, Melbourne, Brisbane, Perth y Adelaida y la capital Canberra.
Australia ha estado habitada desde hace cuando menos 46 mil años por los indígenas australianos. Su descubrimiento se habría producido tras las ocasionales visitas de españoles y portugueses que exploraron la costa septentrional y occidental de Australia, sin caer en la cuenta de que era un nuevo continente al confundirlo con islas. Las exploraciones iniciadas en el siglo XVII fueron continuadas por pescadores holandeses, exploradores y mercaderes europeos. Hasta el momento se mantiene que el primero en desembarcar en las costas orientales fue el nauta británico James Cook, que llegó en mil setecientos sesenta y nueve a N. Zelanda y en mil setecientos setenta a tierras australianas. Debido a ello, la mitad oriental del continente fue reclamada por Inglaterra en mil setecientos setenta, y en mil setecientos ochenta y ocho se estableció una colonia penal en Nueva Gales del Sur. Debido al asentamiento de colonos, a su desarrollo demográfico y a la exploración de nuevas áreas, a lo largo del siglo XIX se establecieron otras 5 colonias británicas más. El 1 de enero de mil novecientos uno, las 6 colonias se federaron formando la Confederación de Australia. Desde su corporación ha mantenido un sistema político democrático liberal y ha continuado siendo una monarquía en la Comunidad Británica de Naciones.
En la división usual en continentes, Australia se abarca en Oceanía, que reúne asimismo las islas del Pacífico. No obstante, los anglohablantes acostumbran a charlar del «continente australiano» sin que Australia, desde determinado punto de vista geológico, forme un continente. N. Zelanda y las islas lindantes tampoco conforman un continente con Australia al no pertenecer a la plataforma Sahul, sino se acostumbran a asociar con esta por proximidad histórica y política.

Etimología

El nombre de Australia tiene una doble etimología. Por una parte deriva del latín Australis, del sur: leyendas de una “tierra ignota del sur” (terra australis incognita), que datan de los tiempos romanos, eran usuales en la geografía medieval, mas dudosas. Por otro lado, Pedro Fernández de Quirós descubrió el archipiélago de las Nuevas Hébridas (actual Vanuatu) en mil seiscientos seis y pensando que había llegado a Australia, la bautizó Austrialia del Espíritu Beato, mezclando las palabras Austral, “sur” en latín, y Austria, la dinastía a la sazón reinante en España. De esta forma se produjo el nombre con el que en el futuro se conocerían las tierras al sur de la Nueva Guinea.
Más tarde, el término se extendió a otras lenguas conforme nuevas expediciones europeas llegaban a la zona. Los oficiales neerlandeses en Batavia (actual Yakarta) utilizaban el adjetivo holandés Australische en el siglo XVII para referirse a la tierra meridional descubierta hacía poco, en mil seiscientos treinta y ocho. El documento más viejo que contiene la palabra Australia en inglés es de mil seiscientos veinticinco. Se trata de «A note of Australia del Espíritu Beato, written by Sir Richard Hakluyt», publicado por Samuel Purchas en Hakluytus Posthumus, que hace referencia a la isla mayor del archipiélago de las Nuevas Hébridas, descubierto por Queirós en mil seiscientos seis.9 Asimismo hay perseverancia de su empleo en mil seiscientos noventa y tres en una traducción de La tierra austral famosa, una novela del francés Gabriel de Foigny.10 Alexander Dalrymple utilizó el término “Australia” en Compilación histórica de viajes y descubrimientos en el océano Pacífico Sur (A Historical Collection of Voyages and Discoveries in the South Pacific Ocean) de mil setecientos setenta y uno, para referirse a toda la zona sur del océano Pacífico. En mil setecientos noventa y tres, George Shaw y sir James Smith publicaron Zoology and Botany of New Holland (Zoología y Botánica de Nueva Holanda), en el que escribieron «la vasta isla, o bien mejor dicho continente, de Australia, Australasia o bien Nueva Holanda» («the vast island, or rather continent, of Australia, Australasia or New Holland»).
El empleo siguiente del nombre «Australia» se debe a la obra del nauta Matthew Flinders Un viaje a Terra Australis (A Voyage to Terra Australis) de mil ochocientos catorce, el primero que lo circunnavegó. A pesar del título, que reflejaba la opinión del almirante con respecto a la toponimia lícita, Flinders empleó la palabra «Australia», y el éxito del bloc de notas terminó popularizando la palabra. El gobernante de Nueva Gales del Sur Lachlan Macquarie la utilizó después en los mensajes mandados a Inglaterra. En mil ochocientos diecisiete aconsejó la adopción oficial y, en mil ochocientos veinticuatro, el Almirantazgo Británico lo autorizó.

Historia

La historia de Australia empezó con la llegada de humanos a la Australia continental desde el norte hace más de cuarenta y seis cero años (e inclusive sesenta y ocho cero, conforme ciertos estudios). A pesares de ser vista desde el siglo XVI por marinos portugueses y españoles, quienes por razones estratégicas habían mantenido en secreto su descubrimiento, su historia escrita solo comenzó con los exploradores neerlandeses que la divisaron en el siglo XVII. Ellos, no obstante, dieron a comprender que la tierra austral era inhabitable y también inapta para la colonización, dejando de esta forma el camino abierto para las siguientes expediciones británicas.
La interpretación de la historia australiana es un tema de discusión todavía actualmente, particularmente en lo concerniente al trato de los indígenas australianos por la parte de los colonizadores europeos.

Prehistoria

Por lo que respecta a Australia, se comprende por prehistoria el periodo que se prolonga desde la inmigración de sus primeros habitantes hasta el primer avistamiento europeo confirmado, en mil seiscientos seis, el que puede incluirse como una parte de su historia temprana. Se estima que la prehistoria australiana es ciertos miles y miles de años más extensa que en otras unas partes del planeta debido a que no existen escritos de acontecimientos humanos en el continente precedentes al contacto con los europeos. Recientes estudios han llegado a la conclusión que los primeros europeos que divisaron la isla, fueron los españoles cuando navegaban por el Pacífico. En Australia se han encontrado cascos que pertenecen a soldados españoles del siglo XVI.
La data precisa de los primeros asentamientos humanos en Australia es todavía tema de discute. No obstante, se piensa que la tierra austral ha estado habitada por humanos desde hace cuarenta y seis cero años, si bien ciertos estudiosos aseveran que fue hace cuarenta y ocho cero años; en esa temporada hubo un periodo de cambio ecológico masivo que se cree fue resultado de acciones humanas. Los primeros australianos eran los antepasados de los indígenas australianos de la actualidad quienes llegaron mediante puentes de tierra y pasos marítimos estrechos desde el sureste asiático. Es esencial apreciar que a lo largo de la mayoría de la prehistoria de Australia, esta estuvo unida a Nueva Guinea con lo que por decenas y decenas de miles y miles de años las dos poblaciones evolucionaron juntas. Solo hace entre catorce cero y siete mil años con el ascenso del nivel del mar las dos masas de tierra quedaron separadas.
La mayoría de estas personas eran cazadores-colectores con una compleja tradición oral y valores espirituales basados en la veneración de la tierra y en la creencia en el Tiempo de los Sueños. Los isleños del estrecho de Torres, étnicamente melanesios, habitaron desde aquel tiempo las islas del estrecho de Torres y unas partes del extremo norte de Queensland; tienen prácticas culturales diferentes a las del resto conjuntos indígenas australianos. Asimismo se sabe que el dingo, el único mamífero amaestrado libre en Australia, fue llevado allá desde el sureste asiático y es parcialmente reciente en la isla, está constatado solo desde el mil quinientos a. de C.

Contacto con asiáticos

Desde cuando menos los últimos siglos, Makassar (urbe indonesia, en la presente isla de Célebes) había venido comerciando con los indígenas de la costa norte, particularmente con los yolngu de la Tierra de Arnhem.
En mil seiscientos tres el padre Matteo Ricci, un jesuita italiano que pasó largo tiempo en China, hizo un mapa del planeta conocido de la temporada. En el espacio donde se situaría Australia, anotó: Absolutamente nadie ha estado en esta tierra del sur, por tanto, no sabemos nada sobre ella. Escribió además de esto en caracteres chinos Tierra del Fuego y Tierra de Papagayos, con lo que sugirió que los chinos sabían de o aun quizá habían visitado Australia.

Exploración europea

Los primeros escritos sobre el descubrimiento de Australia (muy, muy nuevo planeta), por exploradores europeos datan de principios del siglo XVII. No obstante, semeja muy posible que hubo contacto con Australia ya en el siglo XVI, por el hecho de que aparecen representaciones de la costa septentrional en la cartografía de España y portuguesa de la temporada, aparte de ciertos esbozos en la francesa. Ya de forma segura, en mil seiscientos uno el portugués Godinho de Heredia tocó en el presente cabo Van Diemen. Luis Váez de Torres, marino gallego o bien portugués al servicio de la corona de España, navegó por el estrecho que el día de hoy lleva su nombre, entre Nueva Guinea y la península del Cabo York, entre el 1 y el nueve de octubre de mil seiscientos seis, con toda probabilidad divisó la costa septentrional australiana.
Ciertos escritores han argumentado que el muy, muy nuevo planeta pudo haber sido descubierto por nautas portugueses en el siglo XVI; últimamente el cronista Peter Trickett escribió en Beyond Capricorn que Cristovão de Mendonça llegó a Botany Bay en mil quinientos veintidos, doscientos cincuenta años ya antes que los ingleses. La tesis del libro se prueba a través de un fragmento de un mapa ribereño parcial preciso, escrito en portugués. Otros viajantes europeos (holandeses, franceses y también ingleses) aparentemente alcanzaron la tierra últimamente descubierta.
A principios del siglo XVII los neerlandeses ya habían cartografiado las costas occidentales y septentrionales de su “Nueva Holanda”: En mil seiscientos dieciseis Dirk Hartog alcanza una isla occidental el día de hoy llamada Dick Hartog; en mil seiscientos cuarenta y dos Abel Tasman descubre Tasmania, y en mil seiscientos cuarenta y cuatro penetra en el golfo de Carpentaria, bautiza como Nueva Holanda a la tierra divisada y cartografía la costa septentrional desde la península del Cabo York hasta el Cabo Nordoeste en Australia Occidental. No obstante, todavía no se habían hecho intentos de establecimiento. En mil seiscientos ochenta y ocho el pirata británico William Dampier desembarca en la Bahía Shark; en mil seiscientos noventa y seis, Willem de Vlamingh, nauta holandés, explora la costa de occidental y nombra el río Swan en cuyo estuario se asienta la presente urbe de Perth.
En mil setecientos setenta, la expedición del Endeavour mandada por James Cook navegó y cartografió la costa oriental y desembarcó por vez primera en el continente en Botany Bay el veintinueve de abril. Cook tomó rumbo Norte y, ya antes de irse, desembarcó en la isla Possession, en el estrecho de Torres, el veintidos de agosto de mil setecientos setenta. Allá demandó formalmente la costa oriental australiana y la llamó Nueva Gales del Sur. Puesto que sus descubrimientos dejaron el primer asentamiento europeo, en ocasiones se le cita como el descubridor, si bien el auténtico ocurrió más de ciento sesenta años ya antes.
Al retornar a G. Bretaña, los informes efectuados a lo largo de la expedición produjeron interés sobre el muy nuevo planeta, al considerarse como una solución para el inconveniente de superpoblación penal británico, agravado por la pérdida de las colonias americanas. Por ende, el trece de mayo de mil setecientos ochenta y siete, partieron de Portsmouth once navíos capitaneados por Ar. Phillip cara Botany Bay con unas mil quinientas personas a bordo entre marinos y oficiales, aparte de setecientos setenta y dos vacas. La flota llegó a Botany Bay y, como el sitio era inhóspito, se trasladaron a Port Jackson, el presente emplazamiento de Sídney. El capitán se transformó en el primer gobernante colonial y la data del desembarco, el veintiseis de enero de mil setecientos ochenta y ocho, es el primero de los días nacional.